ZP va a salir caro.
Por dos vías se le puede ir de las manos el proceso a ZP: por los votos y por el mercado.Las ilusiones que habían puesto algunos en una posible ruptura del PSOE estaban basadas en un desconocimiento total de la naturaleza leninista de este partido y en la debilidad de las convicciones españolas de sus dirigentes.
Ya he escrito en numerosas ocasiones que los Bono y los Ibarra prefieren la unidad del partido a la de España y que para ellos la verdadera nación es el PSOE.El partido aceptará el Estatuto y el proceso que éste conlleva, y que es la sustitución del Estado autonómico por una Confederación, «la nacionalidad de nacionalidades» que llamaba el muy simple de Anselmo Carretero. (Por cierto, ¿sabe ZP de qué Carretero habla cuando dice que lo conoció su padre, y lo saben los ignorantes periodistas que no han leído ni visto los libros del padre ni los del hijo?).Así pues, el partido no será problema, no habrá desistimientos, si acaso desgarramientos interiores, muy interiores, vergonzosamente interiores.Los costes de la victoria institucional van a venirle a ZP (y a los nacionalistas) por la doble venganza del votante y del comprador.
A muchos centenares de miles de ciudadanos el proyecto de ZP les obligará a utilizar el voto como castigo. ¿Hasta el punto de que ZP no pueda formar gobierno con los nacionalistas, incluida Convergencia y Unión, Coalición Canaria y Labordeta?Ésa es una de las dos vías a las que lleva el desafío nacional de ZP y su marcha sobre Madrid.La otra vía es la del mercado.
ZP está acorralando al ciudadano en su condición de sujeto libre a la hora de comprar. Su apuesta por los intereses patrióticos y económicos de Cataluña en detrimento de los de las otras regiones induce al ciudadano a reaccionar en contra.De este modo el «seny» de los catalanes está siendo desbordado por la «rauxa» de ZP.ZP y los nacionalistas no han valorado este riesgo. Han ido sobrados al proceso político. No han caído en la cuenta de que el abuso de los recursos democráticos puede ser sofocante; que la maquinaria institucional del PSOE y el tripartito está implicando al mercado en batallas que deberían serle ajenas.Históricamente el proteccionismo tuvo una contrapartida política. Ahora ZP y Carod lo quieren todo.

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