miércoles, noviembre 17, 2004

Un memo

Soy cristiano y católico, malo en lo uno y peor en lo otro, pero me siento orgulloso de serlo. Nunca fui bea- to ni cantamañanas. Cuando lo he creído justo, he criticado y comentado con dureza –y por qué no escribirlo, con ira– las palabras, acciones y perversiones de algunos obispos.
En diciembre de 1987 fui expulsado de la Cope por mis críticas a monseñor Setién, el mayor enemigo que ha tenido la Iglesia en España en el último tercio del siglo XX. Años después, en 1999, Luis Herrero me invitó a colaborar en su programa de la Cope, pero la autoridad eclesiástica no me había perdonado.
Abrumado, me llamó Luis para comunicarme que mi presencia en la Cope se consideraba indeseable. En 1992, escribí un artículo en ABC que indignó a los miembros y simpatizantes del Opus Dei. Era una broma, pero aprendí que con las creencias y los sentimientos religiosos las bromas no son siempre oportunas.
Se había inaugurado el AVE y monseñor Escrivá de Balaguer –hoy San Josemaría Escrivá de Balaguer– iba a ser proclamado Beato de la Iglesia. Mi artículo se titulaba «El BAVE», Beato de Alta Velocidad Española. Recibí centenares de cartas y llamadas, casi todas ellas respetuosas y doloridas. No fui insultado, ni amenazado ni vejado. Cuando son heridos, los buenos cristianos demuestran su formación. Me arrepentí.
Nunca, al contrario, me he arrepentido de haber usado la plenitud de mi libertad de expresión y mi condición de católico escandalizado contra la miseria moral y humana de determinados obispos, especialmente monseñor Setién. Coincidiendo con mi expulsión de la Cope, como consecuencia de unas repugnantes declaraciones de Setién pocos días después del atentado de la ETA contra la Casa-Cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza –murieron cinco niñas, hijas de guardias civiles–, el Rey, en su alocución navideña, se sintió obligado a «rechazar con decisión a quienes hacen correr la sangre de los españoles, víctimas de sus atentados criminales, y también a quienes los amparan, disculpan o justifican, cualesquiera que sean sus posiciones políticas, sociales y religiosas».
Dicho esto, quiero reafirmarme en el orgullo de ser un defectuoso cristiano y un incordiante católico. Pertenezco a la Iglesia y formo parte de la civilización cristiana que ha evolucionado a través de los siglos y cuya influencia ha facilitado los mayores avances de libertad, igualdad y respeto a los derechos de la humanidad. Creo que los cristianos, buenos o malos, vamos a vivir tiempos difíciles. El laicismo ha pasado a ser de una situación personal a una meta política.
El laicismo consiste, entre otras cosas, en perjudicar a la Iglesia a la que pertenece el 75% de los españoles y beneficiar la enseñanza del islam. El laicismo se ha convertido también en la obsesión de unos tontos. Por ello no hay que enfadarse por los ataques vulgares y sucios que un pobre presentador de programas basura de Telecinco pueda dedicar a los católicos. Basta con no sintonizar su programa. No hay que darle importancia –se llama Jordi no se qué– a las chorradas de un memo.
Alfonso Ussia

jueves, noviembre 11, 2004

Buscando la verdad del 11-M tras el 14-M.

El partido de ZP podrá denigrar estas trascendentales informaciones de "El Mundo" cuanto quiera, pero así sólo delatará su escaso interés por que se sepa toda la verdad de aquella matanza capaz de dar un vuelco a los sondeos a tres días de las elecciones
El diario El Mundo ha hecho este miércoles escalofriantes revelaciones tales como las de que un confidente de la Guardia Civil conocido como "El Lavandero" reveló a Jesús Campillo, un agente de Información de la comandancia de Gijón, que en el verano de 2001 el ex minero, posterior confidente de la policía y, finalmente, acusado de suministrar los explosivos del 11-M, Emilio Suárez Trashorras, le preguntó "si sabía de alguien que supiera montar bombas con teléfonos móviles". Además, Antonio Toro Castro (que en la cárcel de Villabona también ofreció explosivos a etarras), confidente de la Guardia Civil y cuñado de Trashorras, le enseñó "40 ó 50 kilos de Goma 2", tras ofrecerle 400 kilos.

A pesar de que el agente Campillo tiene pruebas de todo esto, ya que existe una cinta que él mismo grabó con las revelaciones del confidente, sus superiores, el coronel Pedro Laguna, el actual jefe de la comandancia de Asturias, Fernando Aldea y el comisario jefe de la Policía, Juan Carretero no informaron de nada de ello durante sus comparecencias en la Comisión de investigación. Téngase en cuenta además que el propio Laguna ya ha sido acusado de guardar en un cajón el informe que le remitió la Unidad Central Operativa de la Benemérita el 27 de febrero del año 2003 sobre la trama de la dinamita en Asturias. Laguna, recientemente ascendido por el Gobierno a General, debe volver a la comisión a dar explicaciones de inmediato, así como el resto de los mandos, por unos hechos que, tal y como ha señalado la Asociación de Guardias Civiles, les hacen merecedores de una suspensión cautelar en el cargo.

Mientras tanto, el partido de ZP podrá denigrar estas trascendentales informaciones del diario El Mundo como meros “conejos que el PP se saca de la chistera�, pero de esta forma los socialistas sólo delatan su escaso interés —por decirlo suavemente— por conocer —o porque se sepa— quien fue el cerebro y cómo se cocinó aquella matanza de casi doscientas personas capaz de provocar un vuelco a los sondeos tres días antes de las elecciones.

Esperemos, sin embargo, que el Gobierno socialista que, según El Mundo y a propósito del indulto denegado a Vera ,“ha puesto de manifiesto las diferencias de criterios éticos y políticos entre el viejo partido y la dirección encabezada por ZP�, vistas las informaciones de este diario en este asunto, haga algo distinto respecto a Laguna que confirmar su ascenso.

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