lunes, abril 17, 2006

División nacionalista

LAS diversas familias del nacionalismo vasco celebraron ayer por separado el Aberri Eguna o «Día de la Patria Vasca», con el alto el fuego anunciado por ETA como telón de fondo de los discursos de sus líderes. La situación no es novedosa, porque entre los nacionalistas vascos siempre ha existido una pugna continua por la hegemonía interna y el liderazgo en el País Vasco, que les ha llevado a fuertes tensiones entre ellos, aunque con capacidad contrastada para reagruparse en tantos frentes como requiriera en cada momento la coyuntura. De hecho, en el Parlamento de Vitoria están presentes cuatro formaciones nacionalistas, dos de las cuales, Eusko Alkartasuna y Aralar, son fruto de escisiones, respectivamente, del PNV y de lo que en su día se denominara Herri Batasuna.El alto el fuego anunciado por ETA no ha aproximado posiciones en el mundo nacionalista, sino que ha remarcado las diferencias tácticas y estratégicas entre el PNV y las demás formaciones que lo integran.
La situación actual del PNV es, en este sentido, especialmente significativa. Apartado de los movimientos abertzales impulsados por el entramado batasuno -como el Foro de Debate Nacional-, pero anclado en proclamas soberanistas caducadas -«los derechos históricos son la Constitución de los vascos», dijo ayer un impenitente Ibarretxe- y empeñado en auparse a la cresta de la ola anunciando antes que nadie una mesa de partidos, los primeros pasos del llamado proceso de paz confirman que se le acerca al PNV la factura de más de veinte años de esa doble moral ante el terrorismo que le permitía rechazarlo formalmente pero acumular réditos políticos por su continuidad.
En un reciente «zutabe» especial -boletín interno de ETA-, los terroristas diagnosticaban que el PNV «vive uno de sus peores momentos» y que «no puede esconder sus contradicciones internas». No es para menos que los líderes del PNV sospechen que entre los resultados últimos de la posible pacificación del País Vasco se encuentre su reducción a una formación no hegemónica, como lo era hasta ahora, privada del cínico argumento de postularse como solución ineludible para un problema -el terrorismo etarra- que nunca quiso resolver. La descolocación del PNV no viene dada por el estancamiento del Plan Ibarretxe -cuyos principios han acrisolado un denominador común de todo el nacionalismo, desde el democrático al terrorista, plenamente vigente-, sino por el fracaso de su estrategia de absorber a Batasuna/ETA aprovechándose de la sistemática labor de desmantelamiento por el Estado llevada a cabo en los últimos años. Ahora, el riesgo se ha invertido, porque es la izquierda abertzale la que abre la expectativa contraria y porque, en el punto de partida del proceso de diálogo entre ETA y el Gobierno, el PNV no cuenta de manera imprescindible para el buen fin de la empresa.
Cuestión distinta es que tanto socialistas como batasunos caigan en el error de menospreciar la capacidad de maniobra de un partido acostumbrado a carecer de escrúpulos y a cambiar de montura a mitad de carrera tantas veces como fuera preciso. Lo demostró, por ejemplo, en 1997, cuando gobernaba con el PSOE en Vitoria, apoyaba al PP en Madrid y empezaba a negociar en secreto con ETA.El terrorismo nunca ha sido un problema ético para las direcciones del PNV, sino una cuestión meramente política. Si realmente su actual presidente, Josu Jon Imaz, cree que «mezclar la autodeterminación con el proceso de paz sería justificar la violencia», como declaró a un medio de comunicación, tendrá que obrar en consecuencia y armar un discurso nítido e inequívoco ante las numerosas disyuntivas -morales, políticas y legales- que va a plantear el proceso de negociación con ETA. Entre tanto, la diferencia con experiencias similares anteriores es que el PNV es consciente de que no tiene la iniciativa y de que, por el momento, sus más de dos décadas gobernando omnímodamente el País Vasco no sólo no están condicionando el curso de los acontecimientos, sino que éstos se están fraguando al margen de un partido que, con todo el poder político, social, cultural y económico en sus manos, nunca se implicó en lograr la paz para los vascos.

jueves, abril 06, 2006

Zapatero. Objetivo: la República.


Hay que reconocer que, en esta cuestión, el presidente del Gobierno no oculta sus objetivos, sus intenciones y sus estrategias. No oculta nada. Desde el principio de la legislatura Zapatero está buscando la división de la sociedad, está cultivando el enfrentamiento y está trabajando para reabrir viejas heridas que ya estaban cerradas, cicatrizadas y olvidadas.
Desde hace tiempo conocemos sus principios republicanos que van más allá de una declaración más o menos vistosa. La cuestión es más seria y mucho más grave. Rodríguez Zapatero piensa que el pacto de la transición está enterrado y superado, define la legalidad del 78 como algo que ya no tiene vigencia y que, por lo tanto, necesita un nuevo respaldo legal, político e incluso constitucional. Su gran obsesión es que la actual legalidad debe entroncar con la republicana, un régimen que tuvo el final que todos conocemos y que supuso uno de los periodos más desastrosos de la historia de España.
Con esos mimbres quiere Zapatero construir ese nuevo régimen que ha pergeñado. Un régimen que pasa por la destrucción de lo que conocemos por España, que necesita la desaparición del Partido Popular como alternativa de poder, que incluye un pacto con los terroristas para entregar el País Vasco y que tiene como principios de actuación la división, el enfrentamiento y el arrinconamiento, sin concesiones, de la Iglesia.
Todo esto podía ser más o menos conocido, pero lo que lo devuelve con fuerza al primer plano de la actualidad es la declaración de principios que el presidente del Gobierno ha realizado este miércoles en el Senado. Zapatero se ha declarado un convencido de la vigencia de los valores de la II República. El presidente ha reconocido que fue una época de lágrimas, pero inmediatamente ha subrayado que su Gobierno tiene como ejemplo y referencia aquella desastrosa etapa de la historia de España que terminó en la guerra civil.El camino de Zapatero hacia la II República no es el ensueño de un ideal más o menos utópico sino el convencimiento de que la actual situación política española puede ser superada por esos valores que destruyeron a España en el año 1931 y que ahora está dispuesto a recuperar en toda su plenitud. Zapatero lleva muchos meses recuperando viejas historias con sus respectivas heridas, pero con la declaración del Senado abre una nueva puerta: nos dirigimos hacia un Estado de principios republicanos. Hay que estar atentos a la explosión de republicanismo que se va a alentar desde el Gobierno el próximo 14 de abril. No va a ser simple ruido. No esconden sus verdaderos objetivos y el que no quiera verlo es que niega la evidencia.

domingo, enero 22, 2006

La Comunidad de Madrid acusa al Gobierno de "sectarismo" y de "querer ahogarla" al negarle competencias.


El Gobierno decidió en el último Consejo de Ministros negar a Madrid la capacidad para completar las carreteras M-50 y Radial 1. Considera que es competencia propia pero no impulsará ninguna de las dos obras, que el Ejecutivo de Esperanza Aguirre considera de gran importancia para los madrileños. La Comunidad acusa a Zapatero de "sectarismo" y de "querer ahogar" a la administración autonómica. Entiende que es uno más en la lista de agravios.

Esperanza Aguirre contaba con poder llevar a cabo las obras de estas dos infraestructuras, que considera especialmente necesarias. Incluso se reunió con el Ministerio de Fomento para solicitar apoyo económico en el desarrollo de las mismas. Pero el Gobierno no solo se ha negado a pagar las infraestructuras, sino que ha denegado a la Comunidad de Madrid el derecho a desarrollarlas, alegando que son competencia exclusiva del Ejecutivo central. Pero además no impulsará su construcción, por lo que la postura de Rodríguez Zapatero ha sido vista en la Comunidad de Madrid como "el perro del hortelano, que ni como ni deja comer", en palabras del consejero de Presidencia, Francisco Granados.

Las críticas también han llegado desde la Consejería de Transportes. Su titular, Dolores de Cospedal, ha dicho a La Razón que "sencillamente, el Gobierno de Zapatero no quiere que Madrid tenga nuevas infraestructuras. Estamos ante un escandaloso sectarismo político". En una entrevista concedida este domingo al diario madrileño, Dolores de Cospedal ha declarado que "es una nueva muestra de que el Gobierno central quiere ahogarnos", haciendo velada referencia a la larga lista de agravios del Ejecutivo a la Comunidad. Y añade que "no quieren hacer infraestructiras en la Comunidad de Madrid ni cumplir con ninguno de los compromisos que adquirieron en su momento con la región".

Interés general

La Comunidad de Madrid ha convocado un concurso de consultoría y asistencia de los proyectos de construcción y explotación de las obras Cierre Norte de la M-50, tramos A-6 a M-607, y M-607 a A-1 y Radial-1, tramo El Molar a M-12. En su nota del pasado viernes, dada a conocer tras el Consejo de ministros, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero declaró que la Comunidad de Madrid había sobrepasado con dichas convocatorias el ámbito de sus competencias, ya que éstas se circunscriben, entiende, "al ámbito intracomunitario y a las carreteras cuyos itinerarios no hayan sido calificados por el Gobierno como de interés general".

Pero la Comunidad de Madrid entiende que tiene competencias porque las obras se limitan al territorio madrileño y a que son, precisamente, "de interés general", y por tanto, en palabras de Dolores de Cospedal, "está claro que el Ministerio de Fomento no va a conseguir que se paralice una carretera de interés general para los madrileños. Si ellos no quieren hacer las infraestructuras no nos pueden impedir a nosotros ejecutarlas".

Silencio de Simancas

La consejera de Transportes de la Comunidad ha insistido en que "es de nuestra competencia, aunque tenía que haber sido el Gobierno central el que se hiciera cargo de ambos proyectos". También ha comunicado que "no hemos visto ni el requerimiento. Lo han hecho sin avisarnos, sin la mínima cortesía".

La Comunidad de Madrid ha mirado hacia los socialistas madrileños en busca de algún pronunciamiento al respecto. Dolores de Cospedal ha reconocido que "estamos a la expectativa de que se pronuncie el Partido Socialista de Madrid para ver cómo explica la decisión del Gobierno".

viernes, noviembre 18, 2005

Las "cositas" de Montilla

Cuando accedió al gobierno de Zapatero nadie podía imaginar que el iznajeño José Montilla, primer secretario del PSC, ex alcalde de Cornellá, hombre de aspecto sosegado y con apariencia de tímido, se iba a convertir en uno de los ministros más controvertidos y cuestionados del Ejecutivo socialista.

Méritos, desde luego, ha hecho el cordobés y algunas razones avalan a quienes consideran que el embajador del tripartito catalán en Madrid está resultando un lastre más de este gobierno.
El ministro de Industria , Comercio y Turismo está bajo sospecha desde el momento en que la entidad financiera que impulsa la OPA sobre Endesa, mediante su participación en Gas Natural, es la misma que le ha perdonado al partido del que es primer secretario una deuda acumulada en intereses de más de 6 millones de euros sin haber pagado, además, ni un céntimo del principal.

Montilla, responsable máximo del departamento encargado de la regulación del sector energético y por tanto factor determinante en la bendición de posibles ?opas? , fusiones e incrementos de las tarifas de gas, electricidad y carburantes no entiende, sin embargo, que se le cuestione como a la mujer del César.

El titular de Industria , puede ser honesto y seguramente lo es, pero ante los motivos referidos no hay más remedio que dudar aunque sólo sea porque no lo parece y por la negativa del PSOE a que dé explicaciones en el Congreso.

El hecho de que él no firmara el crédito ni renegociara el impago , como asegura, no le desvincula, como máximo responsable del partido beneficiado, del escandaloso y sospechoso privilegio que supone que un banco o una caja te perdonen una deuda ?milmillonaria? en pesetas.

Esto que Maragall define como ¿cositas? incapaces de provocarle ni tan siquiera cosquillas a Montilla, no dejan de ser una afrenta y un insulto para los millones de españoles hipotecados hasta las cejas y conscientes de que no nos tocará, como a los socialistas catalanes, el desprendido y generoso ?cuponazo? de la Caixa.

No me sorprende que a la también andaluza y dirigente del PSC, Manuela de Madre, le entrara la risa floja mientras respondía a los periodistas que >?los altos cargos del partido dedican a veces sus pagas extras de verano y navidad al pago de los créditos y deudas del partido?. Ja,Ja,Ja.

martes, noviembre 15, 2005

ERC advierte a PSOE y PSC de que sus alianzas no están garantizadas

La contribución a la gobernabilidad tiene un precio y ERC ha decidido exigirlo a sus aliados socialistas tras observar que sus aspiraciones no se materializan. Fue el secretario general de Esquerra, Joan Puigcercós, el encargado de lanzar ayer una serie de avisos a sus socios en Madrid y Barcelona para demostrar que no va de farol. En primer lugar, aseguró que el sentido de su voto de cara a los Presupuestos Generales está «abierto» y lo condicionó a un «gesto inequívoco» para lograr el rescate de algunos peajes de las autopistas catalanas mediante la creación de un fondo específico. En este sentido, lamentó la estrategia del PSOE de negociar los acuerdos al límite del tiempo, ya que Esquerra ha presentado sus propuestas hace meses sin recibir ninguna contrapropuesta.

Amenaza al tripartito. Pero la formación independentista no sólo advirtió al PSOE de que su pacto tiene hipotecas pendientes, sino que también se dirigió al PSC para insistir en que no aceptará sus enmiendas al anteproyecto de la oficina antifraude, aprobado por el Gobierno de Cataluña. ERC no está dispuesta a admitir las modificaciones de los socialistas catalanes ?con las que pretenden que el organismo contra la corrupción dependa de la Sindicatura de Comptes y no del «conseller primer»? y piensa mantener el pulso para conseguir la ratificación en el Parlament del acuerdo del Ejecutivo catalán. Puigcercós vinculó la ley de la oficina antifraude a la estabilidad del tripartito, al entender que el pacto del Tinell ?acuerdo de gobierno de PSC, ERC e ICV? está siendo cuestionado por la postura de los socialistas. «Sería abrir una caja de pandora, puesto que Esquerra e ICV podrían sentirse legitimados para empezar a actuar del mismo modo y no quiero pensar en lo que podría ocurrir», añadió.
En suma, ERC quiso recordar a PSOE y PSC que su apoyo gubernamental no es un cheque en blanco, sino que está supeditado a ciertos requisitos. En el caso de Cataluña, Puigcercós incluso reclamó la reunión de la comisión de seguimiento del tripartito para analizar el caso de la nueva oficina antifraude, cuyo origen también guarda relación con una resolución parlamentaria aprobada a raíz de la crisis del tres por ciento.

domingo, noviembre 13, 2005

LIBERTAD SIN IRA

La propaganda gubernativa y sus palanganeros han querido atribuir la convocatoria de esta manifestación, en un ejercicio de paranoia rayano en el delirium tremens, a los obispos. Así demuestran que su monomanía anticlerical sólo admite una explicación clínica; y también que, en su soberbia desnortada, aún se niegan a admitir la pujanza de un sector creciente de la sociedad española que les ha vuelto la espalda y está dispuesto a gritarlo en las calles, sin complejos ni tibiezas, con la elocuencia tranquila que proporcionan las convicciones, cuando han sido apaciguadas en las neveras del sentido común.
Es rasgo compartido por todas las estructuras de poder aquejadas de necrosis tratar de explicar las efusiones espontáneas del pueblo con teorías conspiratorias y rocambolescas; y el empeño mostrado por nuestro Gobierno en desvirtuar la naturaleza de esta manifestación constituye, además de un patético esfuerzo tergiversador, un síntoma inequívoco de rigor mortis.No eran los obispos los convocantes de esta manifestación; tampoco era el motivo de la misma -no, desde luego, el único, ni siquiera el más importante- el apoyo a la asignatura de Religión, que en una proporción mayoritaria los padres reclamamos para nuestros hijos.
Lo que movilizaba a tantos cientos de miles de personas de ideologías y edades diversas era la depauperación educativa rampante que el proyecto de ley perpetrado por el Gobierno no sólo no combate, sino que consagra y estimula; lo que movilizaba a esa marea humana era el derecho a una educación que no cifre sus objetivos en la ramplonería adoctrinadora disfrazada de igualitarismo; lo que movilizaba a tantas gentes a unir sus gargantas y enarbolar sus pancartas era, en fin, la vindicación de una legítima libertad para elegir la formación de nuestros hijos.A quienes hayan asistido a esta manifestación les habrá sorprendido el clima de festivo civismo que se ha respirado desde sus prolegómenos hasta su disolución.
Las asociaciones convocantes de la marcha han sabido despojarla de connotaciones agrias o estridentes; han sabido, incluso, galvanizarla con un espíritu juvenil, con sus ribetes de socarronería y de chufla. Incluso quienes, como yo, propendemos a la misantropía, nos hemos sentido cómodos en ese clima de celebración espontánea y fraterna. No ha habido proclamas insultantes, no ha habido gestos cetrinos ni estridencias desgañitadas: tan sólo una pululación de júbilo que iba creciendo, como un oleaje manso, a medida que la muchedumbre se apiñaba en torno a la Puerta de Alcalá, a medida que la tarde iba adquiriendo una frescura matinal.
Había en el aire un calambre de democracia recién estrenada que halló su clímax tras la lectura de manifiestos, cuando por la megafonía empezaron a sonar los acordes de «Libertad sin ira», aquella tonadilla pegadiza con la que muchos aprendimos a hablar. «Libertad, libertad,/sin ira libertad,/ guárdate tu miedo y tu ira,/porque hay libertad,/ sin ira libertad,/y si no la hay sin duda la habrá». Fue un estallido de emoción: las viejecitas se olvidaron repentinamente de la artrosis, los papás entrados en carnes nos sacudimos los michelines y las muchachas empezaron a brincar con una exultación despeinada y contagiosa; hasta los niños que no se conocían la letra empezaron a corear aquel estribillo que tenía algo de ensalmo y algo de letanía, como si los hubiese inspirado la brisa de un futuro mejor.
Fue uno de esos raros momentos de entusiasmo colectivo en que desaparecen las arrugas, se disipan los pensamientos sombríos, se escucha la vibración unánime de la sangre. La multitud se estiraba hasta la Gran Vía, anegaba el Paseo del Prado y la Castellana; un bosque de banderas ondeaba al viento de la canción, como resucitadas de un letargo, exorcizando la noche. Tan sólo pedíamos eso: un poco de aire libre para respirar sin cadenas, un poco de aire limpio que nos inmunizase contra los miasmas de la ira. Las nubes nos escucharon. ¿Nos habrá escuchado también el apóstol del talante?

domingo, noviembre 06, 2005

Zaplana pide a Montilla que dedique "un ratito al día a ser ministro" en lugar de "amedrentar a medios de comunicación"


El portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, manifestó este viernes su "solidaridad" con la Cadena COPE y ha pedido a José Montilla que se dedique "un ratito al día a ser ministro" en lugar de "amedrentar a medios de comunicación". El PP ha solicitado la comparecencia del ministro de Industria en el Congreso para que explique sus "declaraciones ofensivas". A esta campaña contra la COPE se sumó el miércoles el secretario general de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, quien calificó de "mercenarios" a sus periodistas. El vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Antonio Cañizares, ha salido en defensa del trabajo de la emisora.

Zaplana aseguró que "un país está enfermo si sus dirigentes políticos atacan y piden el cierre de los medios de comunicación". Recordó que "nadie como nosotros ha sufrido y sentido con dolor los ataques y las críticas" de medios de comunicación pero "jamás un dirigente del PP habrá dicho que hay que cerrar un medio de comunicación". "Ni lo hemos hecho ni lo haremos jamás porque creemos de verdad en la libertad de expresión", subrayó.

Además, cargó contra el ministro de Industria y primer secretario del PSC, José Montilla, que criticó con dureza a esa emisora de radio y le recomendó que "dedique un ratito al día a ser ministro" en lugar de "hacer de intermediario entre el PSC y el PSOE o amedrentar a medios de comunicación", pues "tiene a todos los sectores enfrentados con el Gobierno y con una gran tensión?, concluyó.

El grupo parlamentario popular ha solicitado la comparecencia de Montilla en la Comisión Constitucional del Congreso para que el ministro de Industria informe sobre "los motivos que le llevaron a realizar dichas declaraciones ofensivas ". La petición del PP tiene su origen en unas declaraciones realizadas por Montilla la semana pasada, en las que acusaba a la cadena COPE de lanzar "mensajes que incitan al odio, la división y la confrontación", al comentar el Estatuto de Cataluña.

El presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) Fernando González Urbaneja, calificó de "desafortunadas" esas palabras por parte de un ministro que es "regulador" del sector audiovisual, y el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, consideró que demostraba que la libertad de expresión está ahora más amenazada que antes.

Mientras, el portavoz socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, defendió al ministro al considerar que su opinión era "generalizada", ya que incluso los obispos catalanes admitían que "hay programas de algunas emisoras de radio que están incitando a la confrontación".